NUNCA PERDIÓ TANTO TIEMPO EL LEÓN QUE CUANDO ESCUCHÓ CONSEJOS DE UNA ZORRA

viernes, 18 de septiembre de 2009

Autobiográfico: Televisión

Conocimos a unos chicos, menos callejeros, en el instituto privado donde íbamos. Durante esos años solía hermanarnos los destellos de las pantallas de los jueguitos.
En Podesta la vida era así aburrida y abrupta. Pero con el tiempo y hartos ya de las broncas canalizadas únicamente en piñas y en el amor de nuestro rivales; pusimos empeño en las artes capitalistas del labor y conseguimos computadoras. Nos asesoramos y fuimos amigos. Esos años en Pablo Podesta estuvieron marcados por querer ser y no poder. Nos salió mal, no teníamos talento.
Por eso fotografiamos a gente en la televisión.

1 comentario: